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Mi lugar feliz
09.08.26 - Escrito por: Mafalda
El verano y con él los días de calor sofocante llegan a su ecuador en nuestra querida tierra andaluza y también los días de asueto y de ocio. Casi todo el mundo abandona su hogar y se encamina a otro diferente para descansar, que casi siempre es su lugar de ensueño, un lugar en el que se encuentra a gusto.
¿Alguna vez te has sentido en algún lugar como en tu casa? ¿Has sentido que ese lugar es parte de ti o tú parte de él? ¿Y cuando estás allí sientes que el tiempo se detiene?
¿Sabes? Ese lugar existe y hay tantos como personas existimos. Cada uno debe encontrar el suyo.
En mi caso, estoy enamorada de un lugar en el que mi alma encuentra la paz y la calma gracias al silencio que respiro. No sé qué tiene, pero desde el primer momento que lo conocí me cautivó. Ahora, con el paso de los años lo siento como un lugar en el que mi ánimo descansa, un lugar familiar que me hace sentir bien. Allí hallo ese bienestar emocional del que tanto se habla ahora. Y cuando me voy, siempre con lágrimas en los ojos, solo pienso en volver. Allí aprendí el significado de la palabra ternura. Aprendí a conectar con las personas mediante la mirada; descubrí la riqueza proporcionada por el silencio y encontré un ángel maravilloso, de esos que andan por la tierra y le dan sentido a tu vida.
Os preguntaréis qué lugar es ese que parece sacado de un cuento de hadas. Hablo de Santo Domingo de Silos, un pueblecito burgalés donde dialogo con mi yo interior cuando me siento perdida, cuando la angustia se quiere apoderar de mí, o simplemente me recupero del estrés cotidiano que el día a día nos proporciona.
Cada persona debe descubrir ese lugar que le provoca un sentimiento parecido a la felicidad.
Pero ese lugar en el que encontramos la serenidad no tiene solo por qué ser un espacio maravilloso. Ese lugar puede que sea una persona. Puede ser tu persona especial, esa que te aporta esa sensación extraordinaria que sosiega tu alma y te hace sentir como en casa. Esa persona que con solo mirarla a los ojos te reconforta, te proporciona paz, te hace sonreír callada, que con un beso o con una caricia del cuerpo o del alma te trasporta a la luna. Esa persona que al abrazarla consigue que estés en tu lugar favorito. No necesitas más.
En cualquier caso, sea un espacio físico o una persona nuestro lugar ideal, tenemos que buscarlo. Tenemos que encontrar ese lugar que nos hace vibrar, que renueva nuestro yo, que nos hace crecer por dentro, que nos permite volver a casa, estemos donde estemos.
La vida es breve. Por eso, los latinos, gente sabia, nos invitaban al carpe diem, a vivir con intensidad cada momento de nuestra vida. Así que no podemos desperdiciar ni un solo instante.
En esta época estival en la que disponemos de tiempo, os invito, queridos lectores, a que indaguéis y encontréis vuestro lugar entrañable o vuestra persona especial. Buscad ese lugar en el que os sentís como en casa, recargáis las pilas, os da serenidad y sentís que es vuestro segundo hogar. En definitiva, un lugar especial en el que sois felices. Ese lugar o esa persona que después de nombrarl@, añadís: "... es mi lugar feliz."
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