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Ha merecido la pena tu esfuerzo
01.08.26 - Escrito por: Mafalda
A finales de julio se publicaron en internet los resultados de las oposiciones de diversas especialidades de Educación Secundaria. Los opositores, ansiosos por descubrir que se hallaban entre los afortunados, se buscaban en la lista. Tuve ocasión de hablar con uno de ellos y me asombró la serenidad con la que me mostraba que se encontraba entre quienes los hados habían favorecido, o eso podíamos pensar con una simple interpretación de los hechos. Había conseguido una plaza en la oposición: su sueño de un trabajo seguro conseguido.
Aludimos a la intervención de los hados, pero el caso es que se necesita algo más que oraciones o intervención divina para atraer las buenas notas. Este opositor daba fe de ello. Me comentó que no había dejado nada al azar. Dedicaba cada día ocho horas diarias al que consideró su trabajo durante seis meses y al que se entregó con la firme convicción de que conseguiría así su objetivo de convertirse en un docente de pleno derecho.
Siempre he creído que las claves del éxito son la constancia, el esfuerzo y la perseverancia, y esta persona es un ejemplo de esto.
En la sociedad en la que vivimos, que se caracteriza por la inmediatez, por lo provisorio, estas ideas carecen de sentido. Se sustituyen por el disfrutar aquí y ahora y por la idea de que la suerte, y no una acertada decisión, incide en el futuro de las personas.
La sabiduría de la experiencia nos dice que no debemos dejar el futuro en manos de los hados ni podemos conformarnos con el talento que la vida nos obsequió porque este, si no le ayudamos con el esfuerzo diario, no es suficiente. Hay que potenciar la capacidad que cada ser humano posee y hacer que esta nos ayude a conseguir nuestros objetivos con un trabajo constante.
Me cautivó la historia de ese muchacho, su decidida determinación para apostar por un futuro seguro al renunciar a muchas cuestiones de su vida personal y laboral. Personas así nos hacen tener esperanza en que existen todavía valores en nuestra juventud. Jóvenes que algún día serán nuestros futuros médicos, abogados, maestros, orientadores, profesionales a los que podemos acudir con la tranquilidad de que seremos tratados como nos merecemos porque no han dejado su formación en manos de la suerte. Han trabajado para ser unos buenos profesionales.
Cuando hablé con este chaval, me sorprendió que, al preguntarle cómo se sentía con la obtención de su plaza en las oposiciones, no manifestó euforia por el resultado, ni siquiera al enterarse de que era la mejor nota de oposición de toda Andalucía en su especialidad, sino que con una asombrosa calma me comentó que ya con el óptimo resultado de la primera prueba de la oposición esperaba conseguir una plaza. La confianza que este muchacho mostró en el resultado final me hizo reflexionar sobre el poder que puede ejercer en una persona el hecho de haber trabajado concienzudamente, sistemáticamente y con esfuerzo. Esto suponía la certeza de que el esfuerzo sería recompensado con un excelente resultado.
Me consta que este opositor, como tantos otros, en su fuero interno, disfruta ahora de su merecida victoria. Esa alegría interior, a veces no manifiesta, se corresponde con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Sé por experiencia que la alegría es un sentimiento pasajero que se diluye en el tiempo. Por eso, hay que detener este y pararnos a saborearla cuando sucede algo extraordinario en nuestras vidas.
Tengo que decir que me impresionó la historia de este muchacho: su serena capacidad para sentir el resultado como fruto de su trabajo, y no sólo de su talento o del azar.
Desde estas páginas, me gustaría hacerle participe de estas palabras: "Joven, te puedes sentir orgulloso de tu pequeña lucha diaria y del logro conseguido. Como docente, que inculca el valor del esfuerzo, me siento orgullosa de personas como tú que enriquecen nuestra sociedad con su actitud. Eres un ejemplo que se debería imitar".
Deseo que este artículo sea un homenaje a tu determinación y a ti porque, como hemos podido percibir: ¡HA MERECIDO LA PENA TU ESFUERZO!
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