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La Mezquita-Catedral de Córdoba ha sido el escenario de una jornada histórica para la Diócesis cordobesa. El Obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha consagrado como sacerdotes a nueve diáconos -Angelo, Carlos, Francisco Daniel, José Agustín, Ángel, Francisco, Jesús, Blas y Antonio- en una ceremonia multitudinaria que ha reunido a miembros del presbiterio, consagrados, familiares y amigos. A partir de hoy y hasta el próximo 4 de julio, los nuevos presbíteros oficiarán sus primeras misas y asumirán sus primeros encargos pastorales en distintos puntos de la Diócesis. Entre ellos, queremos destacar a Francisco Moreno Triano, menciano de nacimiento y hermano de la Real Archicofradía de María Santísima de la Sierra, a la que le profesa una profunda devoción.
Un ministerio basado en la oración y la comunión
Durante su homilía, monseñor Jesús Fernández ha recordado a los ordenados que su principal misión es "ser puente a través del cual los hombres pueden llegar a Dios", una tarea que requiere el apoyo incondicional de la oración. El prelado advirtió que "muchas crisis sacerdotales tienen su origen en una vida de oración insuficiente" y los invitó a reservar momentos diarios de silencio para cultivar la intimidad con Jesucristo. Asimismo, el Obispo ha enfatizado la importancia de la comunión a tres niveles fundamentales:
- Con Dios: Como fuente de fortaleza en las horas amargas.
- Con el Obispo: Para discernir juntos la voluntad divina.
- Con los hermanos sacerdotes: Superando el individualismo y acompañando a quienes se encuentren en dificultades.
Hacia una Iglesia sinodal y corresponsable con los laicos
Uno de los puntos clave de la celebración ha sido el llamado a construir una Iglesia más participativa. Monseñor Fernández ha instado a los nuevos sacerdotes a unir esfuerzos con los laicos, aprovechando su "reconocida competencia" para evitar que todas las cargas recigan exclusivamente sobre los hombros del clero.
Según el Obispo, este modelo de cooperación no resta importancia al ministerio sacerdotal, sino que le permite centrarse de manera más específica en sus tareas propias. Mirando al futuro pastoral de los jóvenes, también ha alertado sobre tres grandes tentaciones que acechan el ministerio actual:
- El eficientismo: Valorar el éxito pastoral únicamente por el número de actividades o proyectos realizados.
- El quietismo y el pesimismo: Encerrarse en uno mismo por miedo al contexto social o dejarse vencer por la pereza.
- La mediocridad y la autosuficiencia: Calificados por el prelado como el mayor reto al que se enfrentan en su camino de crecimiento y santidad.
Para combatir esto, propuso un ministerio "gozoso y apasionado" inspirado en figuras como San Juan de Ávila, patrón del clero secular español, cuyas reliquias se veneran en Montilla. La jornada, marcada por la alegría y la acción de gracias de toda la comunidad diocesana, concluyó con una emotiva oración por el pueblo de Venezuela, que actualmente sufre los devastadores efectos de los recientes terremotos.
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