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El color del azafrán
03.03.14 - Escrito por: Rafael Valentín Villar-Moreno
El pleno del pasado febrero se puede decir que sólo trató de este tema en relación directa con Cabra.
O sea que el primer punto del orden del día fue Aprobación del Reglamento conteniendo las normas para que se preserve el color del azafrán de Jarandilla de la Vera, hasta su adquisición por los compradores. ¿Qué me dice?, ¿qué este punto no iba? ¿está usted seguro?, pues nada lo retiro.
Aclarada la confusión, les puedo asegurar que los que si iban, eran tenían la misma relación con Cabra, y con la vida diaria nuestro pueblo, que el punto apócrifo que se ha colado. Nada de nada. Desde aquí mi reproche a todos los grupos por aprobar ese orden del día. Así que a enmendarse.
Dentro del escaso contenido relacionado con Cabra y su gobernanza. Quisiera reiterar mi llamamiento a que esos asuntillos que se aprueban en comisión relacionados con el PAU R2, o similares. Que se nos explique un pelín más en que consisten. Digo PAU R2, como más eufónico, hay otros muchos de particulares, que pasan de puntillas por la información. Siendo peticiones legales, se despachan como si fueran clandestinas. Por ejemplo don Fulano de Tal, solicita permiso para subir una altura en su vivienda. Si don Fulano, tiene dos alturas en una calle donde casi todas tienen tres. Y además cuenta con los cuartos para hacer la obra, no hay inconveniente en que se le apruebe y en que nos enteremos. Y es mucho más necesario que lo sepamos en caso de que se le deniegue, y los motivos de la denegación.
Hasta aquí el Pleno nos lo hemos quitado de una tacada. Llegamos a ruegos y preguntas, y el señor Caballero, coge un balón y en su despeje lo pone involuntariamente delante del señor alcalde que a un metro de la puerta lo falla estrepitosamente. Me explico, el señor Caballero pregunta al señor Priego, sobre los proyectos para Cabra. Cuando me espero lo peor, o sea que el señor alcalde nos cuente que van a hacer un aparcamiento, que va a ser el asombro del mundo mundial. Que en tramo superior de la Avenida de José Solís, se convertirá en unos nuevos y mejorados Campos Elíseos, o que la Ciudad de los Niños, le dará sopa con honda a Disneyland, el señor Priego me decepciona, y contesta una bordería con mal talante. Y es que hay días en que no sale nada, por más que se intente.
Como vemos el Pleno ha sido plasta hasta la extenuación. Y para colmo de males o de bienes, el socio de gobierno le pone al PP dos veces los cuernos, con las consiguientes pérdida de votación, ¡y las que vendrán de aquí al final de la legislatura!
Había la toma de posesión de Miguel Ángel Muñoz, que en contra de la costumbre se realizó como último punto creo que antes de ruegos y preguntas. La acogida de Elvira del que no atrevo a calificar de nuevo compañero, fue peculiar. ¿Qué no les gusta que la califique, sólo de peculiar?, pues entonces que cada cual la califique como quiera. Como humano tengo mis debilidades y en esta corporación Elvira es mi debilidad confesada. Yo, en el caso de Miguel Ángel, y por si acaso, me sentaría si es posible con la columna de por medio.
Ha pasado el Carnaval, creo que con gran éxito, de lo cual me alegro por aquellos a quienes les gusta que indudablemente son muchos. Estamos algunos "esaboríos", a los que nos hace poco tilín. En mi caso concreto mi simpatía por el Carnaval murió de éxito. Eran tantas las cosas que me habían contado del mismo, que el año en que se reanudó, mi decepción fue enorme cuando con un frío de narices me encontré a quinientas o mil personas disfrazadas con más o menos acierto apiñadas como palmarotes alrededor del tablado de Plaza de España, donde el Gino Font de turno cantaba las mismas cosas que había cantado en la Feria de San Juan y más tarde en la de Septiembre. Pa"mear y no echar gota.
Bueno el Miércoles de Ceniza ya está ahí, para poner remedio espiritual a los posibles desmanes que Don Carnal hubiera podido propiciar. Yo personalmente he pasado dos intensos y mojados días de júbilo cerca de Nuestra Señora en Fátima. Aquí se ha unido al placer de estar en su compañía. Al efecto práctico de evitar tener que soportar, estando en mi casa, a la chillona megafonía. Desde el sábado desde las cuatro o las cinco de la tarde, con el 1, 2, probando, hasta las dos de la mañana. Son gajes del oficio, y no me quejo, peor lo tienen los vecinos de La Tejera.
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