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Los vecinos lo habían echado en falta por la mañana, ya que era habitual verlo cada día por el pueblo. Avisaron a los municipales y finalmente tras entrar en su domicilio con ayuda de los bomberos, encontraron el cadáver del sacerdote, que según los datos médicos habría fallecido de muerte natural.
D. Pablo Moyano fue ordenado sacerdote en 1957, y ejerció su primera labor pastoral en San Calixto, donde fue Capellán de los Reyes de Bélgica Balduino y Fabiola. Pasó a Montemayor donde permaneció como párroco hasta enero de 2012. También fue profesor de Religión en el Instituto de La Rambla. En el año 2004 fue designado Arcipreste de Montilla-La Rambla hasta el 2007.
En Montemayor fundó el Museo Arqueologico local, el Museo de Ulía. En 1998 prologó el libro de Francisco Baena Calvo "Palabras al viento. Cita con la pluma". También es autor de varios libros como "Saetas y saeteros de Montemayor", "Montemayor, retazos de historia" y "Santa María del Valle". En el año 2007 su pueblo, Santaella, lo reconoció como Hijo Predilecto. Fue nombrado, en 2009, hijo adoptivo por el Ayuntamiento de Montemayor. Como académico, impulsó la Asociación de Cronistas locales y provinciales, con viajes y visitas a monumentos o a paisajes históricos de especial interés.
Colaborador de La Opinión y gran amigo de los miembros de su redacción, en especial de d. Manuel Mora, durante muchos años escribió en las páginas de nuestro periódico. También en la segunda etapa colaboró en alguna ocasión, celebrando que La Opinión hubiera apostado también por las nuevas tecnologías. No en balde había sido impulsor del "teleclub" Nueva Juventud de Montemayor, que sin duda se erigió como una institución y una alternativa de ocio para toda una generación. En el campo social había cedido terrenos de la Vera Cruz, para que se construyeran 32 viviendas sociales para los vecinos de Montemayor.
Fue también asiduo colaborador en Radio Atalaya de Cabra y La Voz de Córdoba, con el programa Mensaje de Sobremesa y Ángelus. Pregonó la Semana Santa de Cabra en el año 1981.
Desde estas páginas queremos recordar su personalidad en la que fraguó tanto su labor pastoral como su empeño educativo y cultural, plasmado en una figura imborrable con su clásica indumentaria: nunca dejó la sotana, ni de anotar y escribir artículos, trabajos y reflexiones que quedan recogidos, entre otros, en los textos que envió a La Opinión y que quedaron recogidos en la sección "Prima de Fe".
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