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El motivo fue el de la "llaneza aristocrática" y el "buen corazón y mejor trato" de esta mujer, también los autores aluden a su amor por Cabra; así fue ciertamente, ya que la hallamos, entre otros eventos, en el listado pro asilo de la ciudad de 1913 o la ayuda económica para el santuario de Nuestra Señora de la Sierra en años posteriores. Al respecto, hallamos en La Opinión (18-2-1923) un texto muy valioso para conocerla, pues el redactor del periódico contó que recibió la visita de Carmen Jurado Barranco para dar el dinero de sus "señoras" doña Carmen de Torres y su sobrina, esto es, para dar un donativo más para la losería del santuario; en la conversación, quedó de manera manifiesta la devoción de doña Carmen y su familia y, concretamente, sabemos del pesar que le causaba no poder acceder a la ermita porque carecía de carretera. En este diálogo, como hemos indicado, se mencionó a su sobrina que es Rosario Portocarrero, quien, por cierto, es la mujer a la que Soca e Iglesias dedican la primera de las siluetas del libro.
Arde la alegría en su cara como el sol en un espejo;
cada flor de su mirada tiene la risa del sol;
y si acarician sus ojos, cada rayo en un reflejo
que nos hiere de alegría o nos mata de fulgor.
Nadie supo como ella poner mieles en los labios
porque todos los panales en los suyos se han vertido,
ni su risa enamorada se meció en labios tan sabios
que al abrir su flor dejaran nuestro corazón herido...
Ni en El Patio vi otra Carmen que más gracias nos brindara
en su cuerpo y en sus ojos y en sus labios y en su frente;
y no hay mujer que en el pecho guarde simpatía más rara
que esta mujer andaluza para el alma de la gente...
Aporto algunos datos biográficos de Rosario Portocarrero Torres. Nació en 1885, según leemos en Geneanet.com. En 1905 quedó huérfana de padre, don Francisco de Paula Portocarrero y Valera, teniente coronel del arma de caballería; sobre la madre, sabemos que fue la hija del catedrático de matemáticas y dibujo y director del Instituto Aguilar y Eslava, don Pedro de Torres Mogollón. Rosario tuvo un hermano, Francisco, y una hermana, Carmen. Por la muerte de su padre, recibió, junto con su hermana, una pensión de 1200 pesetas anuales.
En El Semanario de Cabra (31-7-1898) hallamos el dato más atrás en el tiempo sobre ella, para hablar de la belleza de sus ojos negros, y no de cualquier forma:
"Donde haya unos ojos negros como los de Rosarito Portocarrero, no hay más remedio que sentirse arrastrado por el poder magnético que de tanta hermosura que como vibración de sutilísimo éter como efluvio emanado de una creación celestial, penetra conmoviendo hasta las fibras más profundas del más apático de los corazones".
En 1901 asistió a la boda de don José Redondo de Trueba con doña Juana María de Cuenca y, gracias a El Semanario de Cabra (6-10-1901) sabemos de su vestido y peinado: "Rosarito Portocarrero, de rosa con finas gasas y precioso peinado de estilo griego".
Además de belleza, tenía gracia, como cuando vendió ramilletes de flores en el teatro, en 1913.
Rosario tocaba el piano, ya que la hemos hallado en un festival del Centro Filarmónico Egabrense, y participó como actriz en un evento a beneficio de la banda de música de Cabra, al que alude un verso de la composición de Soca e Iglesias: "Ni en el Patio vi otra Carmen que más gracias nos brindara" y que sucedió en julio de 1911, según nota de el Diario de Córdoba (29-7-1911). Al igual que su tía, figuró en el listado pro asilo de ancianos y como devota que donaba dinero para el santuario de la Virgen de la Sierra.
El 12 de octubre de 1913 celebró su santo en el domicilio de su tía con asistencia de varias de las mujeres que aparecen en las Siluetas, como Sierrita Beca, Consuelo Ruiz del Portal, Concha Blanco, Araceli Fernández de Villalta, Amparo Silva y Eufrasia Vargas; lo que nos hace concluir de la buena relación personal entre los nombres que figuran en el volumen.
Se casó en 1919 con Manuel Romero y García de Leaniz, tras lo que se trasladó a la localidad de Aguilar de la Frontera, y con el que tuvo un hijo, llamado Manuel, en 1921. Rosario falleció el primero de abril de 1965 en Aguilar.
Por último, terminamos con quien comenzamos, con doña Carmen de Torres, para apuntar que falleció el 17 de marzo de 1948 en Cabra.
Todos los textos transcritos de Siluetas de mujeres egabrenses proceden del ejemplar de la Real Biblioteca de Palacio: "Real Biblioteca de Palacio, Madrid, Patrimonio Nacional, C/XIX/3 (12)".
SOCA, J., e IGLESIAS, P. (1913): Siluetas de mujeres egabrenses. Cabra, M. Tipo.
El Semanario de Cabra (31-7-1898) (6 -10-1901)
La Opinión (12-10-1913) (29-6-1917) (23-3-1919) (19-7-1919) (21-9-1921) (18-2-1923) (29-3-1948) (7-4-1965)
Diario de Córdoba (10-10-1905) (25-7-1908) (29-7-1911)
El Defensor de Córdoba (1-2-1910)
Geneanet.org: "María del Rosario Portocarrero Torres"
(https://gw.geneanet.org/sanchiz?lang=es
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