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La figura del costalero es uno de los elementos más emblemáticos de la Semana Santa. Sin embargo, detrás de la tradición, el esfuerzo físico que supone portar un paso durante horas implica una exigencia importante para el cuerpo. Con el objetivo de explicar estos aspectos desde un punto de vista accesible, la conferencia titulada "Anatomía del costalero" abordó las principales lesiones que pueden sufrir y cómo prevenirlas.
Uno de los puntos principales fue la importancia de la columna vertebral, especialmente en la región cervical y lumbar. Durante la carga del paso, una mala biomecánica o postura puede favorecer problemas como protusiones discales o espondilolistesis, que se producen cuando los discos intervertebrales o las vértebras sufren un desplazamiento o sobrecarga excesiva. Mantener una postura correcta al colocarse bajo el paso y ajustar adecuadamente el costal resulta fundamental para proteger estas estructuras.
En este sentido, la posición de la pelvis juega un papel clave, ya que está estrechamente relacionada con la columna lumbar. Evitar posiciones extremas, como una excesiva inclinación hacia delante o hacia atrás, ayuda a mantener el equilibrio del cuerpo y reduce la sobrecarga en la espalda. Para conseguirlo, es esencial contar con una musculatura fuerte y equilibrada, especialmente en glúteos, músculos posteriores del muslo y zona abdominal y lumbar. Asimismo, es importante evitar la rigidez de algunos músculos, como el psoas o los isquiotibiales, que pueden alterar la postura natural de la columna.
Otro momento crítico para el costalero es la llamada "levantá al cielo", cuando el paso se eleva desde el suelo. Este gesto implica un salto o impulso que somete a gran tensión a los tendones de la rodilla y del tobillo, especialmente el tendón rotuliano y el tendón de Aquiles. Si no se realiza con una buena técnica y preparación física, puede favorecer la aparición de tendinopatías, lesiones por sobrecarga que, en casos más graves, pueden incluso aumentar el riesgo de rotura tendinosa.
Cuando estas molestias aparecen, el tratamiento suele basarse en ejercicio terapéutico progresivo. Inicialmente se utilizan ejercicios isométricos (sin movimiento articular), posteriormente ejercicios excéntricos (en los que el músculo se alarga mientras trabaja) y finalmente ejercicios concéntricos, que permiten recuperar progresivamente la fuerza y la función del tendón.
Además de la preparación física, la prevención también pasa por hábitos sencillos pero fundamentales. Realizar un calentamiento adecuado antes de la estación de penitencia ayuda a preparar músculos y articulaciones para el esfuerzo. Durante el recorrido es importante mantener una correcta hidratación,
y tras finalizar la actividad se recomienda una alimentación rica en hidratos de carbono, como pasta, arroz o patata, ya que estos nutrientes constituyen la principal fuente de energía utilizada por el músculo durante esfuerzos intensos y prolongados.
En definitiva, portar un paso es una actividad de gran exigencia física que combina tradición, esfuerzo y compromiso. Con una buena preparación, una postura adecuada y hábitos saludables, los costaleros pueden disfrutar de esta experiencia minimizando el riesgo de lesiones y cuidando su salud.
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