|
|
Algunos recordarán estas palabras que el sacerdote D. Pablo Moyano Llamas pronunció en las ondas allá por 1970, recordadas en una editorial de este medio en 2014, cuando se decidía sobre la presencia en la magna "Regina Mater" de nuestra Patrona, la Virgen de la Sierra: Nuestra Señora de todos los días y de todos los sitios.
Diez años después de la histórica visita de la imagen de la Virgen a la capital cordobesa y a distintas localidades que durante siglos peregrinaron a sus plantas, la Real Archicofradía ha recuperado una pequeña capilla que en siglos pasados existió para extender la devoción a nuestra Madre. Se trata de una imagen vicaria entronizada en una urna de plata datada en 1873, que recorría las distintas poblaciones y cortijos transportada por los síndicos, que eran los encargados de la misma y de recibir las donaciones de grano que se hacían para el sostenimiento de la Cofradía y del culto a la Virgen.
Las capillas domiciliarias, también conocidas como limosneras, forman parte de la tradición y la religiosidad popular. Consisten en urnas u hornacinas con una imagen de la Virgen o de un santo, que circulan de casa en casa y son acogidas por la familia para rezar durante su estancia en el hogar.
Esta iniciativa, que ha comenzado con la visita de la Virgen a la localidad de Luque, continúa ahora en Zuheros y próximamente en Doña Mencía, recorriendo así cada uno de los pueblos que visitó la Virgen en 2015, hecho que se sigue recordando en todos estos lugares como histórico y que supuso para muchos un regalo de la Virgen que les devolvía sus visitas.
De esta forma, María Santísima de la Sierra se convierte, más que nunca, en Nuestra Señora de todos los días y de todos los sitios, de todas las casas de los devotos que la imploran, de todos los fieles que, en los días duros cuando el dolor nos prueba y santifica, invocan su nombre o besan su estampa. María Santísima de la Sierra "sale de su santuario" y llega a nuestros hogares. María se pone en camino para visitar, acompañar y llevar a Cristo a la cotidianidad de nuestra casa y de nuestra familia.
Esta tradición no debe permanecer como un recuerdo del pasado, debe ser un camino vivo de evangelización para nuestro presente. Abramos nuestras casas y nuestros corazones. La Virgen de la Sierra vuelve a visitarnos, y con Ella, el Señor vuelve a bendecir a su pueblo. Esto es amar a la Virgen. A la Virgen de todos los días y todos los sitios.
|
|
|
|
|
|