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El pasado jueves 8 de enero, a las 20 horas, tenía lugar un extraordinario concierto de música de cámara en el salón de actos del Centro Filarmónico Egabrense. Con el aforo completo, los asistentes pudimos disfrutar de seis solistas de altísimo nivel que interpretaron un repertorio muy variado. El conjunto fue integrado por Manuel Angulo (fagot), Daniel Vlashi (violín), Alberto Díaz (contrabajo), nuestro paisano Julián García (piano) y las hermanas Ana y Natalia Gavilán Quero (oboes). El concierto fue promovido por estas últimas, a beneficio de la Protectora de Animales "Acógenos", asociación muy apreciada por la familia Gavilán Quero. Estas dos oboístas egabrenses, establecidas actualmente en Alemania, iniciaron su andadura en nuestra Banda de Música de Cabra y en el Conservatorio Profesional de Lucena, de mano de la excelente profesora de oboe María Fernández Bueno. Desde muy temprana edad, dieron indicios de unas capacidades excepcionales para este instrumento; cualidades que -unidas a su esfuerzo, rigor y dedicación- las han llevado a desarrollar una trayectoria de proyección internacional, actuando en orquestas de primer nivel.
El recital se inició con la interpretación de la Sonata nº 1 en Si menor del prolífico compositor del barroco alemán G. P. Telemann (1681-1767). Aunque la obra fue originalmente pensada para dos traversos, aquí sonó equilibradamente en los dos oboes de las hermanas Gavilán. Seguidamente, los instrumentos más graves (fagot y contrabajo) nos dejaron con un curioso arreglo de dos de las más célebres arias de "El Barbero de Sevilla" de G. Rossini (1792-1868): Ecco, ridente in cielo y el famosísimo Largo al factotum della città, "cantadas" deliciosamente por el fagot de Angulo. A continuación, salieron a escena Ana Gavilán (oboe) y Daniel Vlashi (violín) para ejecutar una selección de números provenientes de un conjunto de 44 piezas cortas para dos violines, del húngaro B. Bartók (1881-1945). Este compositor es conocido por la labor musicológica que realizó al grabar y catalogar obras populares del Este de Europa, así como por el profuso empleo en su música de escalas exóticas y ritmos intrincados, que exigen una total compenetración entre los intérpretes. Así ocurrió en el dúo formado por Ana y Daniel, que ejecutaron las piezas con absoluta concordancia. En el tramo final del concierto sonaron dos tríos. El primero de ellos fue el Trío para oboe, fagot y piano de F. Poulenc (1899-1963), una colorística pieza que, en sus tres movimientos, abarcó desde la gracia y el humor de los movimientos primero y tercero hasta la dulzura preciosista del segundo, en el que los vientos de Manuel y Natalia Gavilán establecieron un conmovedor diálogo, bajo el piano siempre elegante de Julián García. La pieza final que pudimos escuchar fue el impresionante Gran Duo Concertante escrito por el contrabajista y compositor G. Bottesini (1821-1889) e interpretado por Díaz al contrabajo y Vlashi al violín, con acompañamiento de Julián al piano. En esta obra los asistentes pudimos apreciar un asombroso despliegue de virtuosismo de violín y contrabajo, con mención especial para este último: no estamos acostumbrados a ver a un instrumento tan grande (y habitualmente relegado al papel de acompañamiento) interpretar pasajes tan ágiles, agudos y exigentes en la forma magistral en que los resolvió Alberto Díaz.
Finalizó el concierto con la interpretación, a modo de propina, del célebre solo de corno inglés del segundo movimiento de la 9ª Sinfonía "Del nuevo mundo" de A. Dvo?ák (1841-1904) interpretado dulcemente por Natalia Gavilán, acompañada por su hermana al oboe y Daniel al violín. Esta última interpretación tuvo un claro mensaje. Tal y como explicó Natalia, esta melodía, tras la muerte del compositor, fue vestida con una letra ("Goin" Home", traducida "Volviendo a Casa") que evoca la nostalgia por la tierra y el anhelo por regresar a ella, sentimientos que comparten las hermanas Gavilán Quero. Tras el recital, subió al escenario Ángela Granados, representante de la Protectora "Acógenos", para agradecer al público, al Centro Filarmónico Egabrense y, especialmente, a la familia Gavilán, por la organización de la velada.
El pueblo de Cabra debe estar muy orgulloso de contar con artistas de este calibre y de la activa vida cultural y, más concretamente, musical que aquí se desarrolla. Conciertos de este nivel, así como otros que se ofrecen a lo largo del año, son un privilegio con el que no pueden contar todos los municipios de la provincia.
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