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El Obispo de Córdoba llama a «superar las estadísticas» y priorizar la dignidad de los menores migrantes
23.09.26 - Escrito por: Redacción
La Iglesia cordobesa se prepara para celebrar este domingo, 27 de septiembre de 2026, la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. En una coyuntura marcada por la movilidad humana a gran escala, el Obispo de Córdoba ha publicado una carta pastoral, en la que insta a la sociedad civil y a las instituciones públicas a «humanizar la mirada» y a dejar de tratar a los menores migrantes como meras cifras macroeconómicas o electorales
El lema elegido para este año, «Incluso uno solo de estos pequeños» (inspirado en el Evangelio de Mateo), pone el foco de atención de forma exclusiva en los niños, niñas y adolescentes migrantes, señalados como el eslabón más vulnerable de los flujos migratorios actuales.
En su carta, monseñor Jesús Fernández advierte de que las administraciones ya no pueden responder a esta realidad como si se tratara de crisis puntuales. Tomando como referencia los sucesos acontecidos el pasado mes de julio en la ciudad autónoma de Ceuta, el prelado certifica que la migración de menores se ha consolidado como un «fenómeno estructural».«Estos niños y adolescentes tienen derecho a gozar del cariño y el cuidado de su propia familia», recuerda el obispo, lamentando que las necesidades socioeconómicas o la violencia fuercen a estos jóvenes a «emprender viajes peligrosos viéndose expuestos a la trata».
Uno de los puntos más críticos de la pastoral episcopal se dirige hacia el reduccionismo con el que los gestores públicos analizan la inmigración. El obispo de Córdoba censura con firmeza la «mirada cuantitativa y pragmática» de sociólogos y políticos, a quienes acusa de estar preocupados únicamente por «calcular cuántos llegan, cuánto nos cuestan o qué beneficio nos pueden aportar».
Haciendo eco de las directrices de la Conferencia Episcopal Española y del reciente viaje del Papa León XIV a Canarias el pasado mes de junio, el prelado defiende que el valor de una persona radica en su propia existencia y no en su productividad económica. «Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura», afirma el titular de la silla de Osio en su carta pastoral.
El mensaje no se limita a la esfera espiritual y aterriza en una serie de reclamaciones concretas dirigidas a la ciudadanía y a los gobernantes. De este modo, el obispo exige formalmente a los líderes políticos:
Evitar el uso partidista e ideológico de la vulnerabilidad de los menores.
Crear condiciones respetuosas que garanticen la seguridad y el desarrollo integral de los niños.
Fomentar la ayuda internacional en los países de origen para salvaguardar «el derecho a no emigrar».
Perseguir de forma eficaz a las mafias que promueven la inmigración irregular.
Para ejemplificar que la integración real es posible, la delegación episcopal de Migraciones ha puesto en valor el funcionamiento del proyecto "Corredores de Hospitalidad". A través de esta red, diversas diócesis españolas y entidades como Cáritas coordinan el traslado y la inserción de jóvenes procedentes de los centros de emergencia de las Islas Canarias. La Iglesia destaca que el objetivo prioritario en provincias receptoras como Córdoba debe ser el acompañamiento hacia la autonomía e inserción laboral definitiva de los menores una vez que alcanzan la mayoría de edad, protegiendo con especial celo a aquellos jóvenes que presentan discapacidades intelectuales o enfermedades crónicas.
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