Síguenos en:

Facebook

Twitter

Youtube

Livestream

Hemeroteca (1912-1989)

Hemeroteca (2002-2005)

Fundación "Aguilar y Eslava"

Fundado en 1912  |  AÑO 108º  |  DIARIO DIGITAL  |  I.S.S.N.: 1695-6834

Buscar con en laopiniondecabra.com

1912-2012: cien años de sinceridad e independencia

laopiniondecabra.com

viernes, 27 de noviembre de 2020 - 04:28 h

Las capillas barrocas de l...

Antonio Moreno Hurtado

Otros Silfos y Dríades

Antonio Serrano Ballesteros

MANUEL OSUNA BUJALANCE, 19...

Lourdes Pérez Moral

Las capillas barrocas de la Parroquia de la Asunción y Ángeles (III)

22.11.20 - Escrito por: Antonio Moreno Hurtado

El retablo del altar mayor y su arco los proyectó don José Granados de la Barrera, con aprobación del Obispo, en el precio de veinte y seis mill reales de vellón.

Se había de hacer con piedra de jaspe y tenía que cubrir todo el altar mayor y su testero, con la condición "de darlo acavado con perfección y sentarlo y ajustarlo en el altar mayor, dando por su quenta la jente necesaria; y por la de esta Fábrica el gasto de materiales y demás necesario, en cuia forma se puso por execución y se a acavado en dicho altar maior; el qual es con tres nichos; el primero, que es el que a de servir de sagrario y el segundo, que es el maior, en forma de portada para una imagen de Nuestra Señora; y el último, más mediano, para otra imagen, de tal calidad que se a hecho escalera para subir a lo alto en las ocasiones que fuere necesario. Y tiene sus columnas apilastradas negras; y por aver cumplido con su obligación se le an pagado los dichos veinte y seis mil reales, de que a dado diferentes recibos, el último de diez y ocho deste mes de enero y año de setenta y quatro".

La imagen del nicho principal sería una primera imagen de Nuestra Señora de la Asunción, que sería sustituida después por otra nueva, la actual, traída de Granada en el año 1693. Costó 1954 reales.

Por el año 1671 todavía se otorgaban escrituras públicas de la "cofradía de Nuestra Señora de los Ángeles", o simplemente "de los Ángeles", pero ya se empieza a ver la denominación de "Asunción". La primera era una de las más antiguas de Cabra y poseía bastantes bienes. El hecho de que, durante cierto tiempo, se alternen los nombres, nos hace pensar que la segunda fuera la continuidad y adaptación de la primera.

Digamos, como curiosidad, que la primera vez que encontramos el título completo de "Asunción y Ángeles" es, precisamente, en el año 1693, en una escritura de redención de censo que otorga la cofradía a doña María de Porras Tejeiro.

La otra talla que se cita, presente ya en Cabra en el año 1674, es el Cristo Crucificado que ocupa el nicho superior del retablo, atribuible a José de Mora.
Para dar mayor seguridad a la nueva obra, se hicieron nuevos cimientos "de seis varas de hondo". Según declaraba Baltasar Pérez Capote unos años después, "estándolo executándolo mi parte, se hallaron en el zimiento unos peñones grandes y para desbaratarlos, el dicho Melchor de Aguirre con sus oficiales, de horden del dicho maestro mayor, entró en el sitio donde estaban, valiéndose para desazerlos de cuñas de hierro y almainas; y con los golpes que davan para desbaratar dichas piedras comenzaron a sentirse los arcos de dicha capilla mayor. Lo otro, porque visto en sentimiento referido de dichos arcos y que hera por la causa dicha, dispuso el dicho maestro mayor se zerrase lo zanjado con hormigón y piedra, [lo] que se ejecutó así hasta flor de tierra."

Pero los arcos volvieron a resentirse, lo que el albañil achaca a que no se había esperado el tiempo necesario para que "fraguase" el hormigón, por las prisas que tenía el Vicario en acabar el retablo. De modo que hubo que hacer unos refuerzos en el muro exterior con "unos estribos talusados", que Hidalgo tasó en la cantidad de 15.092 reales. Baltasar hizo postura para hacer esta obra de reparación el día 2 de diciembre de 1679, cuya escritura de obligación se otorgó el 4 de febrero de 1680, ante el escribano Francisco Antonio Aguayo.

Una vez asentado el retablo, se notó que "para acabar de perfeccionar esta obra y que fuese toda de jaspe, faltaron dos pilastras para los lados del altar mayor y dos traspilastras para entre el retablo y dichas pilastras y dos piezas de dicho jaspe que sirven de vuelta al frontal del altar maior, que este lo tenía la fábrica, y cinco varas de solería para chapar dicho altar maior; y así mismo dos vasas para las dos colunas de los dos lados de la entrada de la capilla maior. Las quales dichas piezas fueron de más del retablo y las conzertó dicho Obrero en dos mil y quinientos reales, que se le pagaron al dicho maestro maior, de que dio rezivo".

A continuación, se justifica un gasto extraordinario hecho en el fortalecimiento de la capilla mayor en el testero, de la parte de la calle.

"Item, por aver hecho sentimiento los dos arcos torales menores y reconocerse dos rajas que [se] hicieron que esto, con los tiempos, se continuaría y el testero de la capilla maior vendría a gran ruina". Visto por Granados de la Barrera, propuso que se sacara "de cimiento un pedazo de muralla de buen grueso, en el testero del altar mayor, por la parte de la calle, de buena alvañile´ria, que reciviese dicho testero y sirviese de entivo y fortaleza para que no se contunase la flaqueza que manifestó dicho testero del almar maior".

Como complemento, se colocaron dos vidrieras en la capilla mayor, otras dos en el coro y órgano y barandillas de hierro, piedra de jaspe, una mesa de "querencia" al lado de la Epístola y un "sombrero" para el púlpito, de nogal.

El día 21 de enero de 1674 se pagan al cantero Juan Rodríguez Navajas 500 reales por la hechura de una mesa de jaspe, llamada de "credencia" o "querencia", que servía para poner los cálices, vinajeras y demás objetos necesarios para la Misa y servicio del Altar Mayor. Tenía siete cuartas de largo y cinco de ancho. Tenía su pie de la misma piedra de jaspe.

El día 9 de octubre de 1675 se presentan las cuentas finales de esta obra, que había consistido en hacer una nueva capilla mayor, crucero, un tabernáculo de piedra de jaspe, solería de piedra del presbiterio, frontal de jaspe y barandilla de hierro con remates, bolas de jaspe, credencias, cirialeras y otras cosas. El coste total, incluidas manos y materiales, había sido de 81.585 reales y 10 maravedíes.

El día 30 de enero de 1678 se presentan las cuentas del apuntalamiento de dos arcos y del muro del testero del altar mayor. Se indica que la obra previa la había llevado a efecto el maestro de albañilería Baltasar Pérez Capote, pero que se habían resentido dos arcos torales, que había habido que apuntalar.
De manera que "se an hecho diferentes obras y reparos menores en la iglesia; y en el altar y capilla maior se a hecho un apuntalado en los arcos por de dentro y al testero por de fuera, por el sentimiento que a hecho toda la capilla, asta que se adereze y repare". El obispado había dado licencia para ello, los días seis de febrero y seis de noviembre de 1677, ordenando a Granados de la Barrera que dirigiera esta obra, cuyo proyecto había presentado el día 25 de agosto de ese año.

Decíamos en otro lugar que, al hacer la nueva capilla mayor en 1672, por la necesidad de darle un mayor espacio, se tomó la capilla situada a la derecha del antiguo altar mayor, fundada en el año 1509 por el jurado Pedro Fernández de Atienza y dedicada a Santa Catalina Mártir. Lo que condujo a un largo pleito con el patrono de la misma, el licenciado don Juan de Porras Atienza, por entonces canónigo de la catedral de Cádiz y luego su obispo.

Ahora, en 1679, don Juan de Porras Atienza, tras una sentencia favorable, reclama el derecho a recuperar dicho espacio para entierro de sus familiares y recuperar la advocación de Santa Catalina Mártir. En la visita del día 24 de junio de 1679, se informa que el obispo había ordenado que fuera a Cabra una comisión a valorar la procedencia o no de la apertura del hueco. En ella va, como especialista, don Juan Francisco Hidalgo, Maestro Mayor de la catedral de Córdoba.

En el informe se indica que don Juan de Porras reclamaba "que se le abriese el hueco que tenía en la capilla de la concepción, al lado de la Epístola del altar maior, que era de la familia de los Atiençias, que se extinguió quando se hiço la obra nueva del cruzero".

La sentencia obligaba a "abrir el hueco como antes estava". La comisión da informe favorable, por lo que cobró 206 reales. El arquitecto recibió, además, otros 204 reales de ayuda de costa. Como resultados de estas gestiones, el obispo egabrense consiguió que se le permitiera poner, en la parte superior de su capilla, su escudo de armas. En la misma visita, se ordena al Obrero que "antes que se dé principio al reparo de la capilla maior se consulte a Su Ilustrísima para que se den los despachos nezesarios de la forma que en ella se a de tener". Pero la debilidad del terreno seguía dando problemas.

El día 2 de diciembre de 1679, el obispo fray Alonso de Salizanes, ante su secretario don Benito Blázquez, da "licencia al obrero de la iglesia de Cabra para que, con intervención del Vicario de la dicha villa, se comienze el reparo de la capilla mayor de la dicha iglesia, según la forma y condiciones que dejó echas el maestro mayor de las obras de Córdoua con el maestro Capote".

En la visita del día 26 de mayo de 1681, Juan Francisco Hidalgo, Maestro Mayor de la catedral de Córdoba, informa de las condiciones de la obra rematada en Baltasar Pérez Capote, maestro alarife de Cabra. Hidalgo había ido a Cabra, previamente, "a reconocer el sentimiento que comenzó a hacer la obra nueva de la capilla mayor y testero della". Luego se había sacado a pregón la obra, ante el escribano egabrense Francisco Antonio Aguayo.

Los trabajos se habían adjudicado, el día 29 de diciembre de 1679, a Baltasar Pérez Capote en la cantidad de 15.092 reales, que se le habían de pagar en cuatro plazos. 6.000 reales al firmar el contrato, 4.000 en el mes de agosto de 1680, 2.000 en marzo de 1681 y el resto al acabar los trabajos. Cuando se hace el informe, ya se ha sacado de cimiento la pared principal del testero.

En la misma visita del día 26 de mayo de 1681, el Visitador don Antonio Maldonado Monje, ordena al Obrero de Fábrica "que ponga todo el cuidado en que el maestro mayor don Joseph Granados dé la planta y condiciones en que se a de hacer el reparo de la capilla mayor y qué consta tendrá hasta fenezerla con toda perfeczión".

Pero ciertos acontecimientos iban a influir profundamente en estos proyectos.

El miércoles 9 de octubre de 1680, festividad de San Dioniso Aeropagita, se produjo un gran terremoto en Andalucía que tuvo especial repercusión en Málaga y sus provincias vecinas. Fue a las siete y cuarto de la mañana y provocó casi un centenar de muertos en la ciudad de Málaga y unos doscientos heridos. Se derrumbaron muchos edificios. El epicentro del mismo estuvo en la Sierra de las Aguas, junto a Álora. También se registraron daños en Sevilla y Madrid. Unido a un maremoto. Se calcula de intensidad 9 sobre 10.

En Cabra provocó grandes estragos, especialmente en el barrio de la Villa Vieja. Derribó parte del castillo, salvo la torre del Homenaje y otra conocida como de doña Juana, así como varios torreones y cubos de la muralla. En esos días era vicario don Jacinto de Alcántara y Leiva y Obrero de la Fábrica don Sebastián de Andía y Cuéllar.

El terremoto afectó al muro del altar mayor y dejó muy maltratada la torre exenta de campanas, que se derrumbaría algún tiempo después. Como es lógico, la iglesia trató de justificar estos hechos como un "castigo de Dios", por los muchos pecados de la gente.

1680 fue un año especialmente conflictivo. Por una parte, se produjo una grave devaluación de la moneda. Por ejemplo, el doblón de oro, que solía valer 104 reales, pasó a valer 48 reales. El otoño fue de "furiosos aires, tempestades, lluvias y rayos".

El invierno, ya en 1681, hubo epidemia de peste en el sur de la provincial de Córdoba. Según una crónica "la Villa de Cabra padeció mucho y pidió al Obispo y Cabildo socorro de víveres, de que estaba muy necesitada". Petición que fue atendida.

El año 1680, curiosamente, resultó muy fructífero en relatos impresos. Destacaron los relacionados con fenómenos naturales, ya que el año fue meteorológicamente complicado, con las tempestades del 6 de septiembre de 1680 o las inundaciones acaecidas en Madrid del 26 al 28 de septiembre de ese mismo año.

Los daños del terremoto obligaron a hacer un nuevo proyecto de obra para reparar la iglesia y hacer una torre nueva de campanas.

En el año 1682 se labra una portada de piedra para la puerta principal de la iglesia, que se remata con una tiara pontificia. Esta puerta sería traslada a la llamada Puerta de Capuchinos en el año 1742, al labrarse una nueva para la misma.

Pasado un tiempo, se vuelve a tomar el tema de la hechura de una nueva capilla mayor.

(continuará)


más artículos

Otros Silfos y Dríades

16.11.20 | Antonio Serrano Ballesteros

Las capillas barrocas de la Parroquia de la Asunción y Ángeles (II)

12.11.20 - HISTORIA | Antonio Moreno Hurtado

Letrillas populares

05.11.20 | Antonio Serrano Ballesteros

Gardel a Barcelona i la febre del tango, de Xavier Febrés

04.11.20 | Manuel Guerrero Cabrera

Las capillas barrocas de la Parroquia de la Asunción y Ángeles (I)

04.11.20 | Antonio Moreno Hurtado

LA CANCIÓN DEL OLVIDO (II)

26.10.20 | Lourdes Pérez Moral

Sonetos adolescentes

26.10.20 | Antonio Serrano Ballesteros

María Consolación Villavicencio, viuda de Dionisio Alcalá Galiano

26.10.20 | Antonio Suárez Cabello

De Mezquita a Parroquia (III)

21.10.20 - HISTORIA | Antonio Moreno Hurtado

Otros silfos y dríades

19.10.20 | Antonio Serrano Ballesteros

Secciones

Webs amigas

laopinioncofrade.com | noticias cofrades
Meteocabra.es | el tiempo
Patio de Cuadrillas | actualidad taurina
Poesía Taurina | decenario de versos táuricos

Sobre "La Opinión"

Quiénes Somos
Redacción
Hemeroteca (1912-1989)
Hemeroteca (2002-2005)
Contacto

Sobre la Fundación

Quiénes Somos
I.E.S. "Aguilar y Eslava"
Museo "Aguilar y Eslava"
El Hombre de la Sábana Santa
La Opinión de Cabra
Coro de Cámara

Aviso legal

Condiciones de uso
Política de privacidad

Síguenos también en:    • Facebook    • Twitter    • Youtube    • Livestream