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27.09.20 - Escrito por: Antonio Moreno Hurtado

Comete error el señor Bethencourt cuando afirma, en repetidas ocasiones, que los Fernández de Córdoba vivieron siempre en su casa señorial de la calle del Río de la Cueva.

Hemos revisados diferentes repartimiento y padrones, que nos llevan la conclusión de que, a la muerte de Fernando de Córdoba Palacios, la rama que queda en la calle del Río es la de los Córdoba Capote, mientras que los Fernández de Córdoba Roldán se instalan en la calle del Bachiller León, en la casa solariega de los Fernández Tejeiro, sus parientes, que habían labrado otra en la calle de Priego.

En el Repartimiento del año 1575 encontramos en la calle de la Fuente a Pedro Fernández de Córdoba, "sobrino del Bachiller León", que entrega 34 mrs. Lo que contribuye un vecino normal. No vive ya en la calle del Río. En la calle del Bachiller León vive Cristóbal Fernández Tejeiro con toda su familia.

En el Padrón de 1595, entre los hijosdalgo notorios de Cabra figura ya Pedro Fernández de Córdoba.

En el Padrón de vecinos hábiles para la guerra, de 1635, aparece en la calle del Río don Francisco [Fernández] de Córdoba, de 25 años, que aún no se ha emancipado. En la casa de al lado vive Alonso Granado, mercader de sedas, hermano de José Granados de la Barrera.

En el Padrón de vecinos del año 1663, en la calle del Río, figura don Juan Merino [Corbera] Navarrete, "hijodalgo, pobre". Al principio de la calle del Bachiller León vive ya don Francisco Fernández de Córdoba Roldán, hijodalgo. Unas casas más abajo, vive su hijo don Fernando Fernández de Córdoba Cea, Caballero de Calatrava.

En el Padrón de Cumplimiento Pascual del año 1680 nos encontramos residiendo en la calle del Río a don Juan Merino Corbera y doña Elvira de Córdoba Capote, su mujer.

Vamos a analizar estos datos.

Don Juan Merino Corbera y Navarrete era hijo de Gabriel Merino y doña Francisca de Corbera Navarrete, hija de Cristóbal de Corbera, alcaide de Rute.
Era nieto de Juan Pérez Merino y de doña Francisca de Carmona. Fue bautizado en Cabra el día 1 de octubre de 1612. En el año 1622 se inició un pleito por la tutela de los cuatro hijos de Gabriel Merino, menores de edad.

Juan Merino casó en el año 1638 con su prima segunda Francisca de Caso Aranda. Una vez viudo, casa en 1650, con Ana de Espinosa Armenta, vecina de la calle de Priego. Casó después, en 1667, con doña Elvira de Córdoba Capote y Anaya, hija de Pedro de Córdoba Capote y doña Ana María de Anaya y Rosas.
Ella tiene dos hermanas y un hermano. Doña Juana, doña Catalina y don Alonso de Córdoba Capote, clérigo capellán.

Hemos encontrado un curioso documento del año 1668 que relaciona a hermanos y cuñado.

El día 5 de enero de1668, ante el escribano Domingo Rodríguez Capote, comparecen don Juan Merino Corbera y doña Elvira de Córdoba, su mujer y doña Juana y doña Catalina de Córdoba Capote, "todas tres hermanas y cuñado, vecinos desta dicha villa". Otorgan que revocan "qualesquiera poderes que ayan y han dado a don Alonso de Córdoba Capote, su hermano, clérigo capellán, vecino desta dicha villa para regir y administrar los bienes y hacienda de las otorgantes y para vender unos bienes raíces que tienen en la villa de Aguilar y su término y para otros qualesquiera casos y efectos, dejando al dicho don Alonso en su opinión y buena fama, para que los dichos poderes no valgan ni hagan fe en juico ni fuera de él, como si nos los hubieran otorgado". Obligan sus bienes. Firma un testigo por las tres hermanas, que no saben escribir. Testigos: Sebastián Romero Negrales, Francisco Antonio de Aguayo y Francisco Reinado, vecinos de Cabra. Algún problema ha debido ocurrir para esta decisión tan drástica. Don Alonso seguiría ocupando el cargo de capellán de la capilla de los Santos Cosme y Damián.

El día 21 de marzo de 1670 se otorga la escritura de dote entre don Juan Merino y doña Elvira de Córdoba. Ella aporta al matrimonio 1.296.306 maravedíes. Declara llamarse doña Elvira de Córdoba y Anaya, hija de Pedro de Córdoba Capote y doña Mariana de Rosas.

Don Juan Merino Corbera y su esposa siguieron viviendo en su casa de la calle del Río hasta su muerte. Luego, compró la casa el jurado don Pedro de Vida Hidalgo, que sería luego Tesorero General de las Rentas del duque de Sesa y antes había sido escribano. Don Pedro nació en Cabra en 1656. Hijo del abogado don Rodrigo de Vida Roldán. Había sido procurador en Cabra a comienzos del siglo XVIII. Casado con Rafaela Reina Campos. Fue escribano público y de millones y fundó capellanía en el año 1719. En el año 1722 cesó en este oficio y sus papeles pasaron al escribano Lucas Cantero Hurtado.

En esa casa de la calle del Rio vivió don Gil Alejandro de Vida Hidalgo, presbítero, su hermano, que fundó en ella unas Escuelas u Obra Pía, en el año 1763, cuyo edificio, en ruinas, ha llegado a nuestros días. El solar era tan grande que lindaba, por los corrales, con la casa señorial de los Fernández Tejeiro, en la calle Priego, que luego iba a usarse para el Jardín Cinema.

La casa de la Obra Pía sirve también como referencia para localizar el edificio en que vivió el arquitecto barroco egabrense José Granados de la Barrera, que residió casi toda su vida en la casa de al lado, hacia la Placeta. De manera que, a mediados del siglo XVII, tenemos a los otros Fernández de Córdoba viviendo en la calle del Bachiller León, en la casa que había sido de los Fernández Tejeiro.

En el año 1702, ante el escribano Antonio Francisco Castroverde, el convento de monjas dominicas de San Martín otorga una escritura de redención de censo en favor de la capilla de los Santos Cosme y Damián, de la iglesia mayor. Entramos en el siglo XVIII y nos encontramos como patrono de la capilla a don Francisco de Paula Fernández de Córdoba Valderrama Haro y Céspedes, Corregidor de Cabra hacia el año 1731. En 1714 había casado en Osuna con su prima doña Rosa Agustina Valderrama Haro y Céspedes. Fueron sus hijos: Don Jerónimo Fernández de Córdoba Roldán y Valderrama y don Francisco Ignacio Fernández de Córdoba Roldán y Valderrama, naturales de la villa de Osuna.

Don Francisco Ignacio Fernández de Córdova y Valderrama, heredó los Mayorazgos y Patronatos de esta línea en Cabra. Casó en Cabra, el día 31 de diciembre de 1752, con doña Manuela Antonia de Paz Lorite Vélez Frías y Quevedo.

A él le correspondió la última reforma conocida de la capilla de los Santos Cosme y Damián.

Hacia el año 1747, al iniciarse la obra grande de la iglesia de la Asunción, el Obispo había ordenado al vicario que comunicara a los patronos de las capillas, ante el notario apostólico de Cabra, la obligación de repararlas y ponerlas "dezentes y en su defecto se ejecutase por esta fábrica, privándoles del uso de ellas y de sus bóvedas hasta tanto que satisfaziese cada individuo el costo y dezencia de su respetiva capilla".

Por este motivo, se renueva la capilla de los Santos Cosme y Damián, a cuyo cargo estaba entonces don Francisco Ignacio Fernández de Córdoba y Valderrama, Caballero de Calatrava, Regidor perpetuo, Alférez Mayor, Familiar y Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición en Cabra, que aprovecha la ocasión para encargar una preciosa portada para su casa de la calle del Bachiller León, que corona con el escudo de su familia.

En cuanto a su capilla, se sustituye el primitivo retablo renacentista y se coloca uno moderno, de un estilo barroco tardío, que nos hace atribuir a Jerónimo Sánchez de Rueda, que trabajaba por esos años en Cabra.

Un retablo que, tras casi tres siglos de existencia y una restauración cercana poco eficaz, necesita someterse a las manos de un buen profesional. Especialmente el cuadro de los santos titulares, sin tocar en más de cinco siglos y medio. Es preciso hacer una limpieza general de impurezas y suciedades, para intentar devolverle los tonos originales. Nos imaginamos que habría que mantener las adiciones de 1592, los escudos y el texto desaparecido, aunque suprimiendo la corona condal en el de los Fernández de Córdoba, por no corresponder y ser, aparentemente, una adición posterior, desafortunada.

Una deuda pendiente con los patronos de los profesionales de la sanidad.

Algo más que unos recientes brochazos de purpurina.


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